Optimiza la limpieza de piezas y reduce los tiempos un 70%
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Cómo optimizar la limpieza de piezas industriales y reducir hasta un 70 % los tiempos del proceso

Automatización, tecnología y soluciones adaptadas a cada tipo de pieza pueden transformar una tarea de mantenimiento en una oportunidad para ganar productividad, seguridad y calidad.

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En la industria, la limpieza de piezas y componentes forma parte del día a día de numerosos procesos de fabricación, reparación y mantenimiento. Sin embargo, sigue siendo habitual encontrar operaciones que dependen en gran medida del trabajo manual: limpieza con trapos, cepillos, aerosoles, disolventes o equipos que no están adaptados a las características concretas de las piezas y de la suciedad que se necesita eliminar. 

Cuando esto ocurre, la limpieza se convierte en un cuello de botella: requiere tiempo de los operarios, genera resultados variables, aumenta la exposición a productos químicos o dificulta la estandarización de procesos.

El reto: limpiar mejor sin dedicar más recursos 

Cada entorno industrial presenta unos contaminantes diferentes. Aceites, grasas, virutas, restos de mecanizado, carbonilla, adhesivos, tintas, residuos de producción o depósitos endurecidos pueden acumularse sobre componentes, herramientas y equipos. Y no todas las piezas requieren la misma solución. 

La geometría del componente, el material, el nivel de limpieza necesario, el tipo de contaminante, el volumen de piezas tratado o el proceso posterior determinan qué tecnología de limpieza resulta más adecuada. 

El problema aparece cuando se utiliza un mismo método para situaciones muy distintas o cuando gran parte del proceso depende de la intervención manual. 

En esos casos pueden aparecer varios inconvenientes: 

  • Elevado tiempo de mano de obra dedicado a tareas de limpieza. 
  • Resultados diferentes dependiendo de la persona. 
  • Dificultad para eliminar suciedad especialmente adherida. 
  • Exposición innecesaria de los trabajadores a productos químicos. 
  • Consumo elevado de productos de limpieza. 
  • Tiempos de mantenimiento más largos. 
  • Equipos o componentes que no alcanzan el nivel de limpieza necesario a la primera. 

Por eso, mejorar un proceso de limpieza industrial no consiste sólo en buscar un producto químico más potente. Se trata de analizar conjuntamente pieza, contaminante, tecnología, química, temperatura, tiempo de ciclo y proceso de trabajo. 

Un caso real: cómo EagleBurgmann redujo entre un 50 % y un 70 % sus tiempos de limpieza 

EagleBurgmann S.r.l. forma parte de un grupo internacional especializado en sistemas de sellado de alta precisión para múltiples industrias. Además de fabricar componentes, la compañía dispone de centros dedicados a la reparación y mantenimiento de equipos utilizados en entornos industriales exigentes. 

Uno de sus principales retos se encontraba precisamente en la fase de limpieza. Determinados componentes llegaban al taller con residuos especialmente difíciles de eliminar. Entre ellos se encontraban depósitos de hidrocarburos craqueados, capaces de generar incrustaciones fuertemente adheridas a las superficies metálicas. 

Los métodos tradicionales basados en limpieza manual y disolventes requerían una elevada intervención del operario y dificultaban alcanzar simultáneamente tres objetivos: calidad de limpieza, rapidez de proceso y seguridad. 

A ello se añadía otro requisito importante: evitar la contaminación cruzada entre componentes procedentes de aplicaciones industriales diferentes. La compañía necesitaba, por tanto, algo más que un nuevo producto de limpieza, necesitaba rediseñar el proceso. 

De la limpieza manual a un proceso industrial controlado 

Tras analizar las piezas, los contaminantes y las necesidades de cada centro, Safetykleen desarrolló una combinación de distintas tecnologías de limpieza. 

La solución incorporó: 

  • Equipos de limpieza por ultrasonidos para componentes de geometría compleja y suciedad fuertemente adherida. 
  • Lavadoras automáticas de piezas para estandarizar operaciones repetitivas. 
  • Equipos lavapiezas semiautomáticos para trabajos que requerían mayor intervención del operario. 
  • Detergentes industriales base agua y formulaciones específicas adaptadas a cada aplicación. 

La tecnología de ultrasonidos resultó especialmente eficaz para determinados componentes: mediante el fenómeno de cavitación, el fluido de limpieza alcanza zonas de difícil acceso y permite actuar sobre suciedad incrustada sin depender de una acción mecánica intensiva del operario. 

La tecnología era solo una parte de la solución. Uno de los principales cambios consistió en automatizar y estandarizar los ciclos de lavado. 

Frente a un proceso manual cuyo resultado puede depender del tiempo o del método empleado por cada persona, un ciclo automatizado permite controlar variables como la temperatura, la duración del lavado o la concentración del detergente. 

El proceso pasa así de depender principalmente del operario a estar definido por unos parámetros técnicos reproducibles.

El resultado: hasta un 70 % menos de tiempo dedicado a la limpieza 

La implantación de las nuevas soluciones permitió a EagleBurgmann obtener mejoras cuantificables. 

Entre un 50 % y un 70 % de reducción del tiempo de limpieza 

La automatización de los ciclos y la combinación adecuada de tecnología y detergente redujeron significativamente el tiempo necesario para tratar determinados componentes, liberando tiempo de los técnicos para tareas de mayor valor añadido. 

Mayor calidad y repetibilidad 

Los nuevos procesos facilitaron la eliminación de residuos especialmente adheridos y permitieron obtener resultados más homogéneos entre diferentes ciclos de lavado. 

Menor intervención manual 

La automatización redujo la necesidad de frotar, cepillar o manipular directamente las piezas durante largos periodos. 

Mejora de las condiciones de trabajo 

Reducir la manipulación manual de productos químicos y trasladar parte del proceso a equipos cerrados o automatizados contribuyó a mejorar la ergonomía y el entorno de trabajo. 

El problema no depende del sector, sino del proceso 

Aunque el caso de EagleBurgmann incluye componentes utilizados en aplicaciones especialmente exigentes, los problemas que llevaron a revisar su sistema de limpieza aparecen en multitud de entornos industriales. 

Industria metalúrgica 

Piezas mecanizadas, herramientas, moldes o componentes pueden acumular aceites, grasas, virutas, pastas de pulido y residuos de mecanizado que deben eliminarse antes de continuar el proceso productivo. 

Fabricación de maquinaria y componentes 

Las tareas de fabricación, mantenimiento y reparación requieren frecuentemente limpiar componentes antes de inspeccionarlos, montarlos, repararlos o volverlos a poner en servicio. 

Plásticos, gomas y cauchos 

Moldes, herramientas y elementos de producción pueden acumular restos de polímeros, aditivos, agentes desmoldeantes u otros residuos que afectan a la productividad y a la calidad. 

Transportes pesados 

Motores, cajas de cambio, sistemas de frenado, transmisiones y multitud de componentes necesitan procesos de limpieza eficientes durante las operaciones de mantenimiento y reparación. 

Aeronáutica 

La precisión de los componentes y los elevados requisitos de mantenimiento hacen especialmente importante disponer de procesos controlados, repetibles y adaptados a cada pieza. 

Naval 

Componentes sometidos a grasas, aceites, carbonilla y suciedad severa requieren soluciones capaces de trabajar de forma eficaz sobre piezas de diferentes dimensiones y geometrías. 

Industria ferroviaria 

Bogies, sistemas de frenado, transmisiones, motores y otros componentes deben limpiarse durante los ciclos de mantenimiento antes de determinadas operaciones de inspección o reparación. 

 

Las aplicaciones son diferentes pero el principio es el mismo: cuanto mejor definido está el proceso de limpieza, menor es su dependencia del trabajo manual y mayor su capacidad para ofrecer resultados consistentes. 

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¿Está optimizado tu proceso de limpieza de piezas? 

Hay algunas señales que pueden indicar que existe margen de mejora. 

Por ejemplo: 

  • Los operarios dedican mucho tiempo a limpiar piezas manualmente. 
  • Algunas piezas necesitan varios ciclos para quedar correctamente limpias. 
  • El resultado depende demasiado de quién realiza la operación. 
  • Se utilizan aerosoles, trapos, cepillos o disolventes de forma intensiva. 
  • La limpieza está generando un cuello de botella en mantenimiento o producción. 
  • Resulta difícil acceder a cavidades, conductos o geometrías complejas. 
  • Se quiere reducir la exposición de los trabajadores a determinados productos químicos. 
  • Se utilizan varios equipos o productos sin una metodología claramente estandarizada. 
  • Se pretende mejorar la sostenibilidad del proceso sin comprometer el resultado de limpieza. 

En estas situaciones, analizar el proceso completo puede descubrir oportunidades de mejora que no siempre son evidentes a simple vista. 

Una solución de limpieza industrial no debería empezar por elegir una máquina 

Debería empezar por entender el problema. Qué se está limpiando. Qué tipo de suciedad debe eliminarse. Cuántas piezas se procesan. Qué nivel de limpieza se necesita. Cuánto tiempo dedica actualmente el equipo. Qué ocurre después de la limpieza. 

A partir de ahí es posible definir la combinación adecuada de tecnología, química y proceso. Es el mismo principio que debe aplicarse a cualquier entorno industrial en el que la limpieza de piezas forme parte del proceso productivo o de mantenimiento.

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